MEMORIA DE JULIO VERNE

MEMORIA DE JULIO VERNE

Desde el año 1869 en que se publicó “Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino” nadie ha hecho tanta ni tan continuada publicidad a la Ría de Vigo como el gran escritor bretón, que le dedicó todo un capítulo de su inmortal novela.

Una Ría de Vigo que, como es bien conocido, visitaba periódicamente el capitán Nemo con el Nautilus para, en el estrecho de Rande, cargar con el oro y la plata que se encontraba en sus fondos y así financiar sus correrías submarinas.

Unos tesoros que, supuestamente, se encontraban allí desde el año 1702, cuando en plena Guerra de Sucesión, la Flota de Indias, acompañada por navíos de guerra españoles y franceses, regresaba de América cargada de metales preciosos, se refugió en la ensenada de San Simón, al final de la Ría, para ser atacada y hundida por los aliados anglo holandeses.

LA BATALLA DE RANDE

Lo que para España supuso una gran derrota, para ingleses y holandeses, sobre todo para los primeros, constituyó una extraordinaria victoria que tuvo en Europa enorme repercusión. Y que dio lugar a considerables celebraciones, numerosa literatura, un considerable numero de grabados, muchos de ellos con mapas. Hasta se acuñaron valiosas monedas conmemorativas en plata. Incluso se inventaron juegos de mesa basados en la Batalla de Rande. Mientras que en Londres, en las proximidades de Regent Street y Picadilly Circus, se nombró a una vía como Vigo Street.

Precisamente por la repercusión que alcanzó, por la leyenda que se comenzó a crear en torno a los tesoros, por la persistencia a lo largo del Siglo XIX de la memoria de aquel acontecimiento, se le debió ocurrir a Julio Verne la idea de que su Capitán Nemo se aprovisionara de oro y plata en Rande. El autor comenzó a escribir “Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino” en 1866 y la novela vio su primera edición tras años mas tarde.

No es extraño, pues, que todas las numerosas expediciones, algunas de ellas con muchos medios, que se organizaron más tarde, en el Siglo XIX y hasta bien avanzado el XX, para rescatar los tesoros de Rande no tuvieran apenas ningún éxito. Los tesoros, en la imaginación de Verne, se los había llevado casi todos el Capitán Nemo.

VISITAS DE JULIO VERNE

Corriendo el año 1878, aprovechando una singladura hacia el Mediterráneo en su yate Saint Michel III, Julio Verne consideró que era el momento de conocer esa Ría de Vigo a la que había dado protagonismo en la novela. Puesto que se trataba de una gran celebridad, su arribada constituyó todo un acontecimiento en aquel Vigo decimonónico, movilizándose la cúpula de la sociedad de la época para agasajar al autor bretón.

Visita que repitió en 1884, en esta ocasión aprovechando para reparar la maquinaria de su yate en un astillero de la ciudad.

Recientemente se ha creado la Sociedad Verniana de Vigo, impulsada por un grupo de personas relacionadas con la vida cultural de la ciudad.

Lo deseable es que esta Sociedad Verniana persista en su empeño de hacer recordar y reconocer a los vigueses el enorme favor que la ciudad debe a Julio Verne. Que logre concienciar a autoridades e instituciones de la enorme promoción turística que debería suponer para Vigo un adecuado y debidamente publicitado recuerdo del escritor y de Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino, con Vigo como referencia esencial en el discurso de la novela.

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