Un formidable estuario natural y primer crecimiento

Un formidable estuario natural y primer crecimiento

 

La ría de Vigo es un colosal puerto natural utilizado para la pesca y el comercio desde tiempos remotos. Griegos, fenicios y romanos visitaron estas costas para aprovisionarse. Hace casi dos mil años existían ya primitivas fábricas de salazón, que exportaban pescado en conserva a remotos confines del Imperio.

Pesca y tráfico mercante continuaron, en una ría que fue cantada por trovadores medievales como Martín Códax o Mendinho. Y que vivió saqueos y refriegas con invasores normandos o berberiscos, a los que sucedió el corsario Francis Drake. La bahía viguesa presenció también la Batalla de Rande, en la que una escuadra anglo-holandesa derrotó a la Flota de la Plata, integrada por españoles y franceses, en 1702. Hasta la actualidad, sucesivas expediciones han intentado rescatar los tesoros hundidos con los galeones, a los que Julio Verne envió al capitán Nemo en “20.000 leguas de viaje de viaje submarino”.

            Primer crecimiento

En 1788, se aprueba la construcción de infraestructuras portuarias en la zona de Areal. Las obras comienzan en 1791, adjudicadas a Eustaquio Granini, por 100.000 reales.

En 1821, se promueve el tráfico mercante con América y Europa, que ya había comenzado en el siglo anterior. En 1850, el ministro de Gobernación, Manuel Cortina, ya describe el crecimiento portuario: “Es proverbial y reconocida por todas las naciones la importancia marítima de Vigo, que sin grandes esfuerzos, puede llegar a ser uno de los  mejores puertos del mundo”.

Pero Vigo sigue cifrando su actividad portuaria en sus privilegiadas condiciones naturales. Los barcos aún son descargados  a hombro o en carros  de bueyes. Hasta 1857 no se coloca la primera piedra del malecón.

         Junta de Obras del Puerto

LaLey de Puertos de 1880 señala a Vigo como de interés estratégico y, en 1887, se constituye la Junta de Obras y Servicios del Puerto de Vigo.  Pese a su intenso tráfico mercante, la única infraestructura es un pequeño atraque en A Laxe y un muelle de madera al final de la calle Ramal, actual Colón.

La Junta inicia la ampliación portuaria y ordena la construcción de un muelle de hierro, que entró en servicio en 1893, con planta en T y 348 metros de línea de atraque. Dos años después, en 1895, se ceden al puerto los terrenos de la batería de A Laxe, que es derribada para unir las zonas portuarias de Areal y de O Berbés.

El siglo XIX se cierra con la inauguración de la dársena de O Berbés, operativa desde 1899. En ella, encuentra refugio la flota pesquera local, que abastece de sardina a la ya poderosa industria de la salazón y la conserva.

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