HOMENAJE A UNA FURGONETA

HOMENAJE A UNA FURGONETA

Todo comenzó con aquel precario vehículo de la época, la peculiar furgoneta 2CV de chapa ondulada. Si no se hubiera comenzado a montar en Vigo en el año 1957 la ciudad hoy sería muy distinta.
La que aparece arriba ya era un modelo avanzado, nada menos que la AK con ventana posterior, algo más potente que la original, unos centímetros más larga y con espacios laterales lisos para, según el fabricante, facilitar la colocación de rótulos comerciales. Una maravilla de utilidades con bajo mantenimiento. Conservaba, eso sí, la ventanilla delantera abatible, que podía caer sobre el brazo del conductor caluroso al saltar sobre cualquier bache.
Las primeras furgonetas 2 CV montadas en Vigo salieron de un antiguo almacén de aduanas que se encontraba en Las Avenidas. En aquel año de 1957 apenas se llegaron a producir 400 unidades, y se realizó la primera exportación, una remesa de 20 vehículos en un carguero con destino a Casablanca, a la que pronto siguieron otras.

Se trataba del modelo denominado AZU, que incorporaba un motor de 425 c.c. con 12 CV de potencia que le permitían transportar hasta 250 kg.

En 1959, aquellas provisionales y precarias instalaciones próximas al Náutico contaban con 140 operarios, la producción había aumentado considerablemente – unos cientos de unidades – y el grueso de las exportaciones seguían teniendo como destino Marruecos.

El traslado a las recién construidas naves del polígono de la Zona Franca en Balaídos se produjo en 1961. Aquel mismo año, ya con más de 500 trabajadores en nómina, Citroën fue capaz de producir 3.600 furgonetas. La ciudad contaba con 140.000 habitantes; pero se adivinaba el gran desarrollo posterior, en población y potencia industrial, paralelo a la evolución de la factoría automovilística.

El precio de las AZU, que superaba al principio las 95.000 pesetas, al irse fabricando mas piezas en España, fue bajando considerablemente en los años siguientes, hasta llegar a las 82.000 pesetas que costaba en el año 1963. Debido a su fácil mantenimiento, altura, capacidad de carga, existiendo una demanda en un país que comenzaba a desarrollarse, se hizo muy popular. Estamentos oficiales, como Correos, diversos ministerios, las grandes empresas, contaban con su flota de furgonetas 2 CV.

SU COMPAÑERO, EL 2CV FAMILIAR

Con la entrada en la cadena de montaje del modelo AZAM, el popular 2 CV familiar, la producción conjunta de ambos modelos en Balaídos ascendió a 19.000 vehículos en 1963.

Buena parte de la producción se seguía exportando al norte de Africa, al tiempo que las ventas seguían creciendo en España. En 1967 hizo su aparición la evolucionada y novedosa AK-350, con motor de 602 c.c., desarrollando 21 CV, batería de 12 voltios y una capacidad de carga de 350 kg.
Ambos vehículos, el de carga y el familiar, se siguieron fabricando en Vigo hasta el año 1982, cuando dejaron paso a nuevos modelos.

Los 2 CV fueron los artífices del desarrollo de la industria automovilística viguesa, de una factoría que está considerada como la mejor de las plantas del actual grupo PSA Citroën, la segunda en tamaño y la primera en índices de productividad.

Una factoría capaz de producir más de 500.000 vehículos al año, el 80 % para la exportación, que da empleo directo a más de 10.000 personas y que ha convertido a Vigo en una de las capitales europeas del automóvil, con una industria auxiliar integrada por 54 empresas en estos momentos, con una facturación conjunta de 1.756 millones de euros y un número de empleados superior al de la propia planta de Balaídos.

UNA CIUDAD CON CITROËN

De estas empresas de la industria auxiliar, unas cuantas fueron creadas por vigueses que protagonizaron el nacimiento de una nueva clase empresarial. Algunas fueron posteriormente vendidas a multinacionales extranjeras; pero otras, de modestos comienzos, ellas mismas se han convertido en grandes grupos con fuerte presencia en distintos países.

Tal es el caso, por ejemplo, de grupo Copo, que comenzó fabricando los poco mullidos rellenos de aquellos primarios asientos de los 2 CV. Mientras que Talleres Viza, un pequeño taller artesanal de Teis por entonces, comenzó su andadura industrial sacando a Citroën de un apuro, al proporcionarle con urgencia armazones de tubo para los mismos asientos.

La ciudad le debe agradecimiento a aquellos vehículos; pero debería estar también reconocida a las personas que, hace más de cincuenta años, hicieron posible la llegada de Citroën a Vigo.

En este sentido, debemos mencionar a Félix Santamaría, quién, movido por su optimismo e ilusión, ayudado por buenas dosis de fortuna y casualidad, también por buenos contactos, apoyado por algunos personajes vigueses de entonces, como Ricardo Torres Quiroga, Pérez Lorente o Rafael Portanet, hizo las primeras gestiones para traer a la firma francesa cuando Citroën ya había prácticamente decidido instalarse en Pamplona.

Sin olvidar a Pombo Angulo, santanderino; ni a Antonio Guasch, catalán, los primeros ingenieros responsables de la fábrica, director y subdirector respectivamente, que hicieron crecer aquella pequeña factoría automovilística para terminar siendo ellos otros vigueses..

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