EN RECUERDO DE ALBERTO DURÁN

Su memoria quedará para siempre presente en la ciudad. Fue uno de los más grandes vigueses de tiempos recientes. Pero es ahora, con el tráfico de cruceros cayendo en picado en los últimos años, cuando más se le añora por la gran labor que, a lo largo de décadas, llevó a cabo en beneficio del puerto.

A finales del próximo mes de Noviembre se cumplirán cinco años desde su fallecimiento, cuando aun no había alcanzado los setenta. En vida cónsul honorario de Noruega y Suecia, fue otro representante consular, Salvador Barreras, de Finlandia, quién lo definió con acierto:”era el embajador de Vigo en el mundo”.

Lo era, puede que no en todo el mundo; pero sí en el mundo anglosajón. Y muy eficaz, prestando a Vigo servicios tales como conseguir traer aquella Cutty Sark del año 1998, uno de los mayores acontecimientos marítimos que vivió nuestra Ría. Un espectáculo inolvidable: casi cien barcos veleros atracados, entre ellos los mayores del mundo, con cerca de 4.000 tripulantes y 600.000 visitantes contabilizados en los muelles en los cinco días que duró la escala.

Fue Alberto Durán el que consiguió aquello y además tuvo a su cargo la organización. Ocurrió en un verano mágico en el que Vigo ardía: un mes antes, en Julio, los Rolling Stones habían incendiado Balaídos.

Como también queda como otra memoria imborrable la primera visita del Queen Mary 2, sin pasajeros y en viaje de pruebas, el 24 de Diciembre de 2003. Tras su salida de los astilleros, Vigo fue el primer puerto en el que atracó el coloso de la Cunard Line, en aquel momento el crucero más grande y lujoso nunca construido. En un día esplendoroso de invierno, el cielo despejado, sin viento, el mar en calma, decenas de miles de vigueses se acercaron a Samil y otros lugares para contemplar las evoluciones del barco, también al muelle. Fue otro fecha señalada para los anales del puerto que tuvo en Alberto Durán un claro protagonista. Como consignatario de Cunard Line, de alguna manera el hombre que en Vigo que actuaba como anfitrión.

LOS DURÁN SON PURA HISTORIA DE VIGO

Anglófilo de nacimiento por transmisión familiar, Alberto recibió desde muy joven educación en colegios británicos, por lo que hablaba un perfecto inglés.

La familia Durán inició sus actividades en la consignación de buques en 1860, siendo los representantes desde entonces de la Royal Mail Steam Packet, que posteriormente pasó a denominarse Royal Mail Lines (para los vigueses siempre la Mala Real, sin ningún ánimo peyorativo, por supuesto), así como de otras grandes navieras inglesas.

Una actividad a la que pronto se unió la representación de Great Eastern Telegraph Company (bautizada en nuestra ciudad como El Cable Inglés, mucho más fácil), establecida en Vigo desde 1873, manteniendo aquí una base hasta tiempos bien recientes.

Las familias británicas de empleados de El Cable Inglés recordarán también a Alberto con afecto. Era su enlace en la ciudad y con la ciudad, un amigo afable, siempre dispuesto, al que recurrían cuando había algún asunto, incluso doméstico, que solucionar. Como amigos se consideraban y lo eran capitanes de navíos de P&O, como el Oriana; o de Cunard Line, como el Queen Elisabeth 2. Establecía unas relaciones directas que iban más allá de lo profesional.

UN HOMBRE SIEMPRE ATENTO Y CORDIAL

Lo dijo un familiar suyo: “le gustaba pisar el muelle”. Y contemplar orgulloso el atraque de los barcos, habría que añadir, las manos a la espalda, sosteniendo una carpeta. Un muelle de cruceros que quedaba a unos cien metros de la Consignataria Estanislao Durán e Hijos, que cesó en esta actividad en 2006 tras cumplir 146 años de historia. Un muelle que ahora, con toda justicia, lleva su nombre, el único de Vigo dedicado a una persona: Muelle Alberto Durán.

Alberto fue entonces nombrado por varias navieras “asesor” de sus cruceros en sus escalas en Vigo. Una especie de tarea honorífica, en evidente agradecimiento a su labor de tantos años.

De carácter cordial, bien humorado, cortés con todo el mundo, con los periodistas siempre fue extremadamente atento y compresivo. Era un hombre que sabía transmitir.

Se nos habrán quedado, desde luego, muchas cosas en el teclado. Sólo decir algo más: en estos momentos Vigo necesitaría de personas que se parecieran en algo a Alberto Durán. Si surgiera otra como él ya sería importantísimo, sobre todo para el puerto.

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